lunes, 17 de octubre de 2011

Hablemos de la Amistad

¿Qué es la amistad? ¿Qué sentido tiene? Hace un par de años podría haber dicho que la amistad era algo superfluo y volátil; algo que, como el polvo en el viento, se va sin más. Hubiese argumentado que, a estas edades, las amistades vienen tan rápido como se esfuman... y que da igual que las perdamos. "Bah", hubiese dicho, "ya llegarán más: hasta la universidad, las verdaderas amistades no se forjan".
Oh, cuan equivocada estaba al pensar eso, y es que, en el breve período de tiempo de un año, he logrado comprender, por fin, lo que significa la palabra "amistad", y su derivado: amigo.
¿Qué es un amigo? Poéticamente se podría definir como la joya de tu corona. Alguien en quien poder confiar, y quien te ayuda en los momentos difíciles. Pero ahora creo que debería resumirlo en una sola frase:
Un amigo es la pieza que le falta al rompecabezas de tu vida para que tenga sentido.
Un amigo es una misma alma en dos cuerpos distintos.

Ahora, pasemos al punto de la amistad: ¿qué es? El sentir que tienes cerca a una persona por muy lejos que esté de ti. La sensación de querer todo el bien de alguien; el querer apoyarlo en todo momento... el tener confianza mutua. El saber que lo tienes cerca siempre. El querer que confíe en ti; que te tenga como apoyo. 
La amistad es poder abrazar a una persona cuando estás débil, o confuso... o asustado. Es la capacidad de sonreír cuando te rodean con sus brazos y te susurran que no importa nada de lo que haya podido pasar: que le tienes a él, o ella, por encima de todo, y por siempre.
En realidad... Se puede resumir en una simple frase:
La amistad es lo más maravilloso que te puede suceder.


Me gustaría concluir dedicando esta entrada del blog a todos mis buenos amigos (ya sabéis quienes sois). Sé que sois pocos, pero sólo quiero deciros que os quiero y que ojalá estas amistades sean auténticas y que jamás se acaben.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Plútón vs. Hades


Plutón es uno de los 8 dioses romanos elegidos. Dios del inframundo, es el equivalente al dios griego: Hades.
Era hijo de Saturno y Ops, y esposo de Proserpina (Perséfone para los griegos). La madre de Proserpina, Ceres, afligida ante la unión, provocó el invierno.
En cuanto al carácter del dios, se cuenta que era el más despiadado de los dioses; y el más temido por los humanos por su fealdad.
A menudo se le representa con una espesa barba, aires severos, con su casco de invisibilidad (regalado por los cíclopes), y su cetro. También con unas llaves en las manos, símbolo de que las puertas de la vida se cierran al entrar en su reino.
El reino de Plutón es el Tártaro (el Infierno); allí tiene sirvientes (sombras), que recogen las almas condenadas en la Tierra y las ponen bajo el dominio del dios, aumentando su riqueza. Es un dios inflexible, cuando pone leyes nadie se atreve a rebatirlas. De los tres dioses que gobiernan el mundo, al único que no se le puede rebatir su autoridad, reconocida universalmente, es a Plutón.



domingo, 9 de octubre de 2011

Píramo y Tisbe

Después de un tiempo sin escribir en el blog, hoy me gustaría inaugurar una sección dedicada a mitos y leyendas romanas... Y, ¿por qué? Pues porque a mi profesora de latín le encantan este tipo de historias, y me ha contagiado el entusiasmo.

Hoy quiero contar la historia de Píramo y Tisbe.

Erase una vez, durante el reinado de Semíramis, una joven pareja de enamorados cuyos nombres eran Píramo y Tisbe. Eran vecinos, y se amaban hasta más no poder, pero sus padres, enfrentados desde tiempos pasados, no aprobaban su relación y, por tanto, no les dejaron contraer matrimonio. Pero un día, cuando su deseo ya no pudieron refrenar por más tiempo, acordaron que se verían por la noche bajo las ramas de la morera del camino, y juntos huirían de allí para poder vivir como marido y mujer.
Tisbe, la muchacha, llegó primero, pero, al ver cómo una leona que pasaba por allí se acercaba al lugar, ella huyó dejando atrás su pañuelo de seda. La leona, sin inmutarse, bebió agua de la fuente cercana y, cuando acabó, comenzó a juguetear con el pañuelo de la joven hasta dejarlo hecho pedazos. En esto que, cuando la leona se marchaba, apareció Píramo y, al verla y encontrar el pañuelo deshilachado en el suelo, se puso en lo peor. Sintiendo tanto dolor por la pérdida de su ser amado, se acercó a la morera y, cogiendo su espada, se la clavó y murió.
Tisbe, entre tanto, al ver que la leona ya había marchado, salió de su escondrijo y... ¡cuál fue su sorpresa al hallar el cuerpo inerte de su amado ensartado en su propia espada! Tisbe, llorando, se acercó hasta el cuerpo, y se dejó caer sobre la espada de Píramo, muriendo en el acto.
Se cuenta que su sangre regó las raíces de la morera y que, desde aquel momento, su fruto se tornó oscuro... en conmemoración a los dos amantes de Babilonia que, por una fatal confusión, ya no podrían aguardar juntos hasta que la vejez llamara a sus puertas. Pero que, por fin, ponían descanso a sus maltrechos corazones.

domingo, 7 de agosto de 2011

Qué hacer cuando se es adolescente

Este relato se me ocurrió mientras paseaba con mi mejor amiga por la calle. La despreocupación con la que caminábamos mientras cantábamos al unísono me incitó a escribir este micro relato:


Busquemos lo que estaba perdido. Encontrémonos a nosotros mismos. Sintamos la brisa cruzar nuestros rostros todavía inmaduros. Imprimamos nuestra huella en la historia; dejemos rastro en las vidas de los que amamos. Abracemos sentimientos que, inesperadamente, surcan nuestro corazón y nuestra mente mientras intentamos descifrar su significado. Acariciemos la posibilidad de ser los mejores. Amemos a nuestras primeras grandes amistades. Vislumbremos atardeceres en compañía de nuestra gente. Visitemos el maravilloso mundo del amor y, cuando ya sepamos que de verdad sentimos lo que intuimos sentir, dejémonos llevar por nuestro corazón... Pues, cuando ya seamos mayores... Cuando ya sólo nos quede de nuestra juventud una ligera sombra en el alma, nos aferraremos al recuerdo de que, cuando fuimos niños, quisimos a alguien como a nuestra propia vida... Lloramos y reímos en compañía de gente que jamás nos traicionó... Y cantamos, alegres, bajo el sol de la tarde, mientras imaginábamos cómo sería el recordar aquel primer beso que aún no se cumplió.

domingo, 10 de julio de 2011

¿Cuál es el color de la magia?

Buenas, gentecilla. Hacía tiempo que no reseñaba nada, así que, aquí estoy. Acabo de terminar el primer libro de la saga Mundodisco, y lo cierto es que me ha gustado mucho más de lo que esperaba. Así que, ahí va.


TÍTULO: El Color de la Magia
TÍTULO ORIGINAL: Colour of Magic
AUTOR: Terry Pratchett
GÉNERO: Fantasía (pura y dura xD)
SERIE: Mundodisco
ARGUMENTO:
En esta serie de novelas, los mundos vuelan por el espacio en forma de disco, a lomos de una tortuga marina gigante. Mundodisco es uno de esos mundos, que va a lomos de A'Tuin, "La Tortuga del Mundo", y está sostenido por cuatro elefantes gigantes. 
El libro se basa en las aventuras que corren Rincewind (un mago de 3º grado al que expulsaron de la Universidad Invisible de Magia por haber hecho entrar en su cerebro un hechizo de los más poderosos que existen. Eso conllevó que toda su memoria mágica quedase reducida a NADA, por lo que no pudo recordar ningún otro hechizo. Eso sí, se le dan bien los idiomas xD) y Dosflores (el primer turista del Mundodisco).

RESUMEN CONTRAPORTADA: 
En un mundo plano sostenido por cuatro elefantes impasibles -que se apoyan en la espalda de una tortuga gigante- habitan los estrafalarios personajes de esta novela: un hechicero avaro y torme, un turista ingenuo cuyo fiero equipaje le sigue a todas partes sostenido por cientos de patitas, dragones que sólo existen si se cree en ellos, la Muerte y, por supuesto, un extenso catálogo de magos y demonios. En esta serie de novelas se dan cita todos los temas y situaciones del género fantástico.

OPINIÓN PERSONAL: 
Me ha parecido un libro mágico. No es la típica historia que ha sido "rellenada" con páginas extra para adquirir cierto volumen, qué va... es un libro con un argumento entretenido, curioso... refleja la espontaneidad del autor, pero al mismo tiempo, está muy bien escrito. Mi experiencia personal fue curiosa: un buen amigo mío es un gran fan de Terry Pratchett, y solía decirme que me leyera los de la saga Mundodisco (huelga decir que pasaba de él... :( ), hasta que un día, yendo de librería en librería con otro amigo (buscando otro libro que no viene al caso...), encontré el del Color de la Magia por sólo 2 €, así que, pensando en que sería mortal para mi otro amigo el que no me lo hubiese comprado, lo hice. Y, reconozco que estoy muy contenta con haberlo hecho ^^

CURIOSIDADES:
Hay demasiadas y son spoilers, así que simplemente diré que hay una serie de TV basada en la novela. Sólo está en inglés, y se llama Colour of Magic.

Ah por cierto... si te has quedado con ganas de saber cuál es el color de la magia... pues... ams... lee el libro ;)

¡HASTA PRONTO!

viernes, 24 de junio de 2011

El Lago

Sigo aquí: sentada en la orilla del lago de las frías aguas. Los fantasmas bailan a mi alrededor, y me incitan a levantarme de entre las ruinas de mi vida para moverme al compás de la melodía eterna.
Ya no hay nada.
Sólo un lento estribillo que me conduce al final del camino.
Ya no soy nada.
Tan sólo una cáscara vacía.
Ya sólo quedan mis restos, los cuales veo de soslayo entre los árboles.
Ya… ya sólo soy alma. Así que me levanto de la tierra húmeda y, arrancando de mi cuerpo inerte la cadena que él me había regalado, regreso a las aguas azules.
Meto un pie, y alguien me recibe con una mano extendida. Me pide que no llore; dice que todo está hecho, y que ahora sólo queda descansar y regresar al lugar del que todos procedemos.
Me acompaña de la mano hasta el centro del lago, y comenzamos a girar.
Vueltas, vueltas y más vueltas. Después, tiro la cadena y la corriente se la lleva hasta el fondo.
Y junto a él, tal y como prometimos, abandono la vida terrenal para quedarme en el lugar en el que siempre quise estar.
Me quedo en el lago; el que me vio nacer… me vio morir. El que me llamó y me pidió… que jamás partiera de allí.



Sofía Mas Conejero

domingo, 12 de junio de 2011

¡Coge tu libro!

Bueno, pues el majo de Will, de El Charco sin Fondo, me ha nominado para seguir este meme literario. Tengo que coger el libro que esté leyendo en este momento, abrirlo por la página 89 y leer un poquito de la línea número 5.

Ahora, yo estoy leyendo la segunda parte de la fantástica saga de fantasía llamada Canción de Hielo y Fuego, llamada Choque de Reyes.


Y ahí va la frase:
<< -¿De verdad? -Preguntó Bran deseando creerlo.>>
Es una chorrada, pero vamos... es divertido ^^

Se supone que tengo que nominar a 5 blogs, pero los que conozco ya han sido nominados... ¡Lo siento! Hasta la próxima :)

Esa brillante luz: la vida

El mundo empieza y acaba con una brillante luz, ¿a caso nunca os habéis parado a pensarlo? La diferencia entre nacer y morir es ínfima: nacer significa dejar atrás la oscuridad y salir a la luz. Morir conlleva alejarte de la luz y sumirte en las tinieblas. Si uno se para a pensarlo, es lo mismo, pero al cambiar el orden de las palabras, podemos cambiar el orden de la vida. Nacer, vivir, morir. En esos tres pilares se basa nuestra existencia. Naces con una luz, y mueres al dejarla atrás. Por eso, me lleva a pensar que esa luz… esa brillante luz que en todos los libros, historias y cuentos relatados generación tras generación, se describe como algo tan magnífico, tan brillante y tan espectacular… esa luz que todos definen como el inicio y el fin, es la vida. La vida es esa luz entre las tinieblas: nadie sabe ni cómo ni por qué está ahí, pero aun así, nadie puede cuestionar que existe… y que ahí está, imponente; alzándose entre mares de negrura para hacerse notar. Su único objetivo es que la admiren por ser única; por ser distinta, y tan perfecta como pueda llegar a ser. Y así, cuando la luz vaya menguando hasta convertirse, de pronto, en oscuridad… cuando ya no quede nada de ella, el resto de destellos se percatarán de que falta uno, y de que aquella lucecita, por pequeña que fuera en aquel inmenso grupo de luces, era parte de él. Pero entonces será cuando resurja un nuevo albor; una nueva llama… otra nueva luz que empieza de forma igual.
Y con esta pequeña metáfora, se ve cómo la vida es única y especial; es una luz muy brillante y espectacular… y, aunque no lo parezca, no hay palabras para expresar cuán importante es. ¿Por qué? Porque no es descriptible lo maravilloso que es tener a alguien esté presente durante todo nuestro trayecto. Porque ella es quien está siempre con nosotros. Porque siempre va de nuestra mano. ¿Por algo más? Sí, porque ella es a quien primero vemos, y es a la última a la que nos agarramos antes de exhalar un último aliento y, con su brillo cegador como última visión de la existencia, perecer.




lunes, 30 de mayo de 2011

Algún día...

Hola a tod@s, hoy os voy a hablar de un libro que teníamos que leer para clase. Después de que me dieran el examen de la novela, se me pasó por la mente añadir en una entrada un par de preguntas sobre ella... ya que lo hice tipo reseña xD. Así que aquí os dejo: ALGÚN DÍA, CUANDO PUEDA LLEVARTE A VARSOVIA.

TÍTULO: Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia.
AUTOR: Lorenzo Silva.
GÉNERO: Romántico-social-juvenil.
AÑO DE PUBLICACIÓN: 1997
Nº DE PÁGINAS: 230
EDITORIAL: Anaya
RESUMEN:
La historia del libro es mucho más compleja de lo que a primera vista parece, y te invita a hacer algunas reflexiones sobre temas de la vida ordinaria. La trama se desarrolla en Getafe. A la finca de Laura llega de inquilina una familia de inmigrantes polacos, y por los cuales la adolescente siente una gran atracción (en especial por el chico de su edad, Andrés). Poco a poco, Laura y Andrés van trabando una bonita amistad, la cual, al final, desembocará en un amor platónico. Ella vive ese sentimiento como si se tratara de un cuento de hadas; de veras cree que la promesa que andrés le hace (que, cuando pueda, la llevará a Varsovia) la cumplirá. Sin embargo, él sabe que no puede hacerlo, pues la triste realidad es que son inmigrantes sin papeles que tienen que huir de la justicia para vivir dignamente; tuvieron que dejar Polonia porque su padre se había quedado sin su barco, el Cormorán, por culpa de una mafia rusa, y ahora tenían que convivir con el temor de ser encontrados, y con la gente racista del lugar.

SNOPSIS CONTRAPORTADA: 
Una familia de inmigrantes polacos va a vivir a Getafe. La gente del barrio la acoge con mucho recelo, a diferencia de Laura, la protagonista de la historia, que se siente atraída por ellos e inicia una amistad con uno de los hijos, Andrés, un chico de dieciséis años. ¿Cómo es ese otro desconocido? ¿Existirá un punto de encuentro entre lo real y lo imaginado por Laura? Con humor, misterio y profundidad psicológica, se relata una historia que no deja de estimular la reflexión.

OPINIÓN PERSONAL: Como poco, recomendable. Es un libro con prosa hábil, rápida y fresca. El lenguaje no es rebuscado, e incita al lector a seguir leyendo. En cuanto a la historia, pienso que está bien entramada; está pulida y es bastante curiosa. Me gustan los libros con "espíritu"; esos en los que puedes sacar moralejas y reflexiones muy profundas si metes un poquito la cabeza y lees entre líneas. Eso es exactamente lo que me ha pasado: las líneas en blanco me dicen que el mundo de la fantasía y la ilusión no se asemejan en nada con la realidad... pero hay que hacer lo posible porque se parezcan, aunque sólo sea un poquito. Como dice el dicho: "no sólo de pan vive el hombre, sino también de sueños e ilusiones".
Me ha gustado la historia. Auqueno soy mucho de leer libros que, a parte de juveniles, traten de la vida contemporánea  éste me ha gustado bastante.

sábado, 23 de abril de 2011

Capítulo 3

Sigo con LA LEYENDA DEL BARCO ERRATE ^^


CAPÍTULO 3
El dueño de las olas
Oh… La cubierta. La hermosa cubierta del San Telmo. En aquel momento sólo era el fantasma de lo que fue en sus días de gloria. Allí se había votado el buque en el año 1788, y es donde se proclamó alférez… Es normal que sintiese tanto agrado hacia ella. No quiero aburrirte contando batallitas de abuelo, pero sí que me agradaría inmensamente el resumir la historia del navío que, pronto, se convertirá en parte de tu mente… En el 1819, las posesiones españolas en Perú estaban sufriendo por causa de las ideas independentistas que tenían los ciudadanos. En la metrópoli reinaba el caos y, para colmo, nuestra querida armada estaba casi deshecha por culpa de la Batalla de Cabo Trafalgar, que se dio en el 1805. De la provincia que poseíamos a costas del Pacífico, en América del Sur, nos llegaron insistentes peticiones para que fuésemos a reforzar las fuerzas navales que habían zarpado rumbo al Apostadero del Callao haría cosa de un año. A la expedición se le asignaron los barcos que en mejores condiciones estaban, es decir, La División Naval del Sur, compuesta por dos navíos, una fragata de guerra y una mercante.
¿Te has situado? Eso espero… Porque, a partir de aquí, es donde comienza la verdadera historia… lo anterior era una mera presentación de los hechos, y… Mejor será que comience a relatar desde donde me había quedado.
Como iba diciendo, tras la sucesión de  miradas asesinas que aquella chiquilla me había lanzado, comprendí que lo que necesitaba era un momento al aire libre, así que subí a cubierta.
El tiempo era pesado… Ya sabes, aquel día era uno de ésos en los que la humedad se te cala en el cuerpo, y te obliga a hiperventilar para conseguir que tus pulmones se llenen de oxígeno.
Me apoyé sobre el casco del barco y dejé que el viento me despeinara. Después, tras unos escasos segundos de tranquilidad, mi amigo Nicolás se colocó en la misma posición que yo, a mi derecha.
-Demasiadas brumas…
-Lo sé, Vic.
-¿Podrás salir de puerto con esta neblina?
-Dalo por hecho.
-Vaya, me alegro de que estés tan optimista esta mañana…
-Todas las mañanas me levanto optimista, Víctor; es el tiempo el que deteriora mi estado de ánimo…
-El tiempo, la cerveza, los cacharros que tenemos por buques…
-Vale, dejémoslo.
-¿Por qué? ¿A caso no es verdad? –Cuestioné yo, con una sonrisa socarrona en los labios.
-Sabes que sí, ¿por qué sigues preguntándolo?
-Para ver lo que contestas…
-Vaya, eso es nuevo.
-Ya ves. Ni siquiera el preocuparme por el estado de los barcos hace que no sufra de aburrimiento…
-Tienes que inventar nuevas respuestas, Vic. Te repites…
-¿Y tú no? Vamos, Nicolás… “¡Oh! Menudo bombón…” Eso lo dices de todas las muchachas…
-No de todas, sólo de las que tengo la ocasión de contemplar.
-Eres un depravado.
-Y tú un niñato que aun no sabe lo que es la vida. Me voy, Porlier me espera en el puente. No tardes.
-Tardaré lo que tarde, y no más que eso… -Contesté yo en tono burlón, pero Nicolás, si lo escuchó, al menos no dio señales de haberlo oído.
-Por fin a solas…-Me dije en cuanto subió al castillo de popa para ponerse al mando del timón.
El salitre comenzó a pegarse en mi pálida piel. El mar, teñido de gris, ofrecía un paisaje imponente, tétrico… Poco amistoso. No era un día adecuado para salir a mar abierto, sin embargo, se había de hacer.
Porlier no tardaría en dar la orden de que arriaran las velas, y yo tendría que ir a ocupar mi puesto, junto al capitán y al teniente. Me hacía sentir especial; como si todos esos años dejándome la piel en el barco hubiesen merecido la pena. Recuerdo que solía mirar a mi padre cuando salía a mar abierto; estaba ahí, donde estaría yo en tres minutos a lo sumo. Me dirigía guiños y sonrisas, y un: “Volveremos a vernos, Víctor.”
La última vez que lo vi desaparecer tras las brumas fue también la última que oí su voz y, mal que me pese, tengo desde ese día la extraña sensación de que algo falló en el destino, porque mi padre no era un mentiroso. No. Sus promesas siempre se cumplían. Tenía que cumplirse. Teníamos que volver a vernos…
Cuando la noticia llegó a mi casa sentí cómo el estómago se me revolvía. Nunca volvía ser el mismo. Muy en el fondo, aun tengo la extraña sensación de que no fue un tiburón lo que acabó con la vida de mi padre. Esa hipótesis resulta muy difícil de creer.
No. Falló algo. Algo… que aún no hemos conseguido ver ninguno de nosotros.
-¡Grey! ¡Al puente!
La sonora voz del capitán Don Rosendo Porlier llegó clara a mis oídos, y en un abrir y cerrar de ojos, subí los peldaños que nos separaban.
Allí estaba él. El brigadier de la Armada Española. Un hombre alto, de rostro triangular; en punta. Espesa barba blanca, ojos penetrantes, y nariz larguirucha. A decir verdad, él mismo era larguirucho.
No vio cómo me acercaba. Se estaba despidiendo de Francisco Espelius, capitán de fragata. No acerté a escuchar toda la conversación, pero sí que pude oír el final: unas crudas palabras que me helaron la sangre:
-Adiós, Francisquito.-Dijo el capitán mientras Espelius bajaba del buque. –Probablemente hasta la eternidad.
Francisco Espelius saludó con gesto firme y enérgico, y Porlier sonrió amargamente.
Se recompuso enseguida, y comenzó a comportarse de nuevo como el capitán que era.
-¿Cuántos hombres vamos a bordo, teniente Gutiérrez?
-Seiscientos cuarenta y cuatro, más el botánico y su hija.
-Alférez Grey. ¿Todo el mundo está en su puesto?
-Sí, mi capitán. –Contesté yo.
-Bien. –Susurró Porlier. –Dé la orden.
Cogí aire y, con un grito tajante y poderoso, ordené:
-¡ZARPAMOS!
Si pudiese llevarme una única cosa de aquel día, sería, sin duda, el momento en el que se desplegaron las velas y se puso rumbo al noroeste. Cuánto revuelo en cubierta.
Cuánto griterío.
Levaron anclas y quitaron los amarres del puerto. El viento era favorable. La suave brisa marina comenzó a inundar mis pulmones.  Mis ojos claros se perdieron en el horizonte; allí, donde hacía más de cuatro siglos decían que se podían encontrar dragones. Sólo sentía una cosa: la música de las olas. La melodía de la mar. Mi única amante. Mi única compañera. Mi cárcel y prisión.
Amaba el mar tanto como a mi propia vida. Por eso, no pude evitar sonreír cuando perdimos de vista la costa de Cádiz.
-Soy el dueño de las olas. –Susurré yo, convencido. Eran momentos como aquél los que sacaban lo mejor de mí. Eran los que me hacían olvidar los problemas; los temores. Eran los que me hacían ser yo mismo; sin miedos.
Sí… En aquel ínfimo instante fui el dueño de las olas.
En aquel insignificante momento… Por fin me sentí en paz.