sábado, 9 de mayo de 2015

Enamórate

Te daré un consejo, enamórate. Enamórate con pasión, dejando a un lado los prejuicios y los pasados rencores. Hazlo mientras seas joven, mientras puedas sentir que aún vuelas. Enamórate de quien quieras, estate dispuesto. Enamórate de la brisa, y de la vida, y de tus sueños. Enamórate de todo aquello por lo que luchas y consideras cierto. En definitiva, enamórate mientras estés a tiempo. Enamórate, cielo.
Enamórate mucho.

domingo, 29 de marzo de 2015

A esos amigos que marcaron la diferencia

Recordar las primeras risas y los primeros momentos, hace tanto, tanto tiempo, y mirar al presente y comparar, y ver cómo la vida da tantas vueltas, cómo es que seguimos juntos pese a haber cambiado y madurado... pese a no ser los mismos niños que una tarde se encontraron por casualidad.
Y es hermoso, aunque a veces se necesite mirar atrás. Y es complejo, porque, aunque tengamos nuestras cosas, nos queremos y no hay forma de evitarlo.
Por eso prometo que, aunque la amistad sea algo extraño y complicado, siempre estará ahí, entre nosotros. Porque nos vimos cuando éramos invisibles. Porque nos quisimos por ser nosotros mismos. Porque, queramos o no, hay algo entre nosotros que es difícil explicar con palabras, pero con una mirada es más que suficiente. Y eso no se encuentra fácilmente.
Y por eso marcáis mi diferencia.

Cuando el mundo aprieta

Cuando el mundo aprieta, hay que apretar con él. Porque la vida trata de eso. Porque Dios aprieta, pero no ahoga. Porque no hay nada que te caiga del cielo que no puedas superar.
Cuando el mundo aprieta, trata de romper la soga con tacto, no te quemes, no salgas escaldado. Y si duele, y si quema, cúrate con mimo, porque hay medicinas que servirán.
Que el mundo no aprieta tanto como parece. Que nos da los medios para liberarnos de las adversidades.

Tú empuja, no te ahogues. Haz, no imagines. Anímate, porque el sol siempre sale después de la tormenta. Porque no sabes qué te depara el mañana.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Mira a ambos lados

Propongo mirar a ambos lados, y no sólo a las pantallas de los ordenadores. Propongo ayudar a nuestros vecinos, amigos y hermanos, en vez de dárnoslas de buenos pretendiendo ir a África (por poner un ejemplo como otro cualquiera) con los “más necesitados”, algo que muchos dicen pero pocos hacen. Y es que a nuestro alrededor, si nos fijamos, tenemos las claves. No hace falta buscar más allá.
Porque a lo mejor tenemos un amigo cruzando la calle que lo está pasando muy mal, o una persona en clase a la que ni siquiera hacemos caso y es muy buena gente, ¡y no nos damos cuenta! ¿Por qué? Porque buscamos incansablemente esa “persona que me complementa, ese que me entiende tan bien” navegando en internet. Y hay gente que cree que ésta es la clave. Pero sólo porque no han mirado bien a ambos lados de su egocentrismo.
Pienso que internet es una buena herramienta para mantenernos cerca de nuestros seres queridos, pero nunca debería evadirnos de nuestra realidad. Las cosas no se solucionan así. Hay que plantar cara, sacar valor de donde haya, y luchar por nuestro día a día, por nuestro presente y por nuestro futuro, no simplemente tecleando o cogiendo los mandos de una consola, sino poniendo un pie fuera de casa y cogiendo al toro por los cuernos.
Y quien no lo haga, lo siento por él, o ella. La vida existía mucho antes de que internet lo gobernara todo. Y hay gente que se queja del capitalismo, cuando internet es lo que nos tiene esclavizados.
Porque hay gente que parece que no viva donde vive, y no, no puede ser. Todo gracias a nuestra querida tecnología. No debemos tolerarlo. Porque el lugar en el que estamos es el lugar en el que nos ha tocado VIVIR. Y sí, VIVIR con letras mayúsculas. Y si no nos gusta, debemos aprender a que nos guste y a ser felices con lo que la vida nos ha dado. Y mejorarlo, poner bonito el escenario para sentirnos a gusto. Pero… ¿cambiarlo por algo que ni siquiera existe? Qué barbaridad.
Mirad a ambos lados y descubriréis la verdad: gente en las cafeterías con las tabletas, o en el autobús con Whats App. De verdad, tomaos un minuto para mirar más allá. A lo mejor el hombre de tu vida está sentado en la barra del bar que frecuentas. O puede que en el autobús hayas coincidido con una amiga de la infancia sin tan siquiera enterarte… ¡Porque estamos todos TAN abducidos por la tecnología que ni se nos ocurre pensar que haya algo más allá!
Y yo digo, ¿por qué no pararnos a pensar? ¿Por qué dejar que siga ocurriendo esto? Empieza por sonreír a los del trabajo, a los de clase, por las mañanas. Comenta qué buen o qué mal día hace. Sé agradable, porque si no lo eres, no pretendas que los demás lo sean contigo. No contagies mal rollo, inúndate de buenas vibraciones.

Porque, ¿quién no prefiere una sonrisa a un emoticono? ¿O una llamada a un mensaje de texto? O un paseo a una llamada. O un abrazo, simplemente. Y eso sí que una máquina no te lo da.

miércoles, 14 de enero de 2015

Unos cuantos aforismos


"Vacíame de tristeza y relléname de abrazos".

"No todo es tener un sueño, pues para algo nos dieron la capacidad de esforzarnos y perseverar".

"Pasó de ser la típica, a ser la única. Pasó de dejarse a quererse, a sentirse íntimamente especial".

"El truco está en creer que tú solo te bastas, que no necesitas bastón. Entonces conseguirás todo lo que te propongas, porque en ti mismo encontrarás los medios para conseguirlo".

"Comenzó con un latido, tan tenue, tan sencillo... Tan callado, tan profundo, y acabó por ser mi palpitar más acelerado, e hizo estallar mi corazón en llamas".

"Qué bien sienta que se detenga el tiempo, por unas horas, por un momento, sabiendo que hay calma, y que aunque mañana nieve o truene, el presente es solo paz".

"Solo me sale quererte, quererte sin más. Tentando a la suerte, amando en presente, queriendo hacerlo y jugándome los ases. Pero, aun así, tal vez sin sentido, solo me sale quererte, quererte sin más".

"Y si somos así es porque alguien nos modeló. La diferencia entre nosotros y las piedras es que a las piedras también las pulen, y los humanos tenemos la capacidad de pulirnos por nosotros mismos".

"Un te quiero en el momento adecuado puede aliviar muchos males y calmar el alma, cuando realmente sabes el esfuerzo y la verdad que hay tras esas palabras".

"Y entonces respiramos, respiramos bien hondo, porque sus palabras nos abrazaron el alma y nos hicieron sentir acogidos, en casa".

"Aunque haya sueltos mucho Don Perfecto, siempre tendremos a nuestro ojito derecho: a nuestra persona especial".

"Lo nuestro es demasiado serio para hacerlo serio".

"El amor se construye, y si no, no es amor".

domingo, 7 de diciembre de 2014

La Bohemia Valenciana

Vuela el espíritu de la bohemia valenciana, por las calles intrincadas y los vientos de levante. Camina con lentitud y compás, paladea historias de héroes y amantes.
Se siente el alma de la bohemia valenciana en cada plaza, en cada banco. En cada losa que han pisado quienes de ella escribieron tanto.
Y es que Valencia es la bohemia, la bohemia viva y andante. Ciudad de luces, de colores, de pasión, de fuego y arte.
Es lugar de luna roja, sangrante, grande y brillante, y de un sol resplandeciente que nunca jamás decae. El cielo es un gran lienzo con polvo de tiza azul, y el aire huele a mar, a azahar y a su cálida luz.
Y por ella pasea siempre la bohemia valenciana, por el Carmen, por las torres, por los puentes y mercados, por ese ensanche que funde presente con pasado.
Y ahora somos nosotros la bohemia valenciana, valencianos que comenzamos la andadura. Seremos poetas, músicos, bailarines y artistas… Portadores y creadores de cultura.
En nosotros cae el peso de la bohemia valenciana. Seremos leyenda o la narraremos, imprimiendo nuestra huella en la historia. Y ante todo pasearemos, y admiraremos nuestra obra… Una obra que empezó cuando el primero de nosotros pensó: “hágase el arte, la pasión, la poesía, la danza y la música”.
Y algún día nuestros nombres el eco los gritará. Y sonarán tal vez en silencio, tal vez mudos, por esas intrincadas calles que acogieron nuestro andar.
Y seremos historia sin serio, la bohemia no morirá. No, mientras quede un solo bohemio paseando por las calles de Valencia, soñándola despierto o soñándola sin más.

Vuela el espíritu de la bohemia valenciana, por el tiempo y su escenario. Vuela lento pero impaciente, esperando a aquellos que continúen su legado.

domingo, 23 de noviembre de 2014

La niña de la casa cerrada

Erase una vez… Una niña que vivía en una casa. Lujosa, aunque muy pequeña. La niña era feliz allí, pero con tan poco espacio sólo cabía ella. Estaba sola, alejada del mundo y del tiempo. Nunca abría sus cortinas rojas, pomposas y aterciopeladas. Se limitaba a pasar la vida alejada de todo, tan sólo con lo que ella consideraba necesario para su propia felicidad. Por las mañanas, al despertar,  se levantaba de su cama, y recorría la suave colcha con las yemas de los dedos. Después desayunaba tortitas, y seguidamente se ponía a tocar su precioso piano blanco.
Pero, una tarde que estaba aburrida, se fijó en que las cortinas dejaban al descubierto una pequeña rendija. Intrigada, la descorrió y se puso a contemplar el paisaje. Lo que vio la sorprendió bastante. A su alrededor había un vecindario, con grandes mansiones igual de bonitas que la casita de ella. Pero, a la vez, eran diferentes. En el interior de aquellas enormes casas había mucha gente. Los propietarios irradiaban felicidad. La niña podía percibir su alegría.
Y, de pronto, se sintió vacía. Creía que era feliz en su pequeño mundillo; solamente con su piano, su caballete y sus libros.
Se dio cuenta de que no. De que, era cierto que era feliz, pero estaba vacía. Necesitaba ver su casa repleta de gente.  A rebosar de amistades.

Alguien llamó al timbre. Se asustó. Ya lo habían hecho antes, pero nunca se había dignado tan siquiera a ver de quien se trataba.  Se creía feliz sola. Con su pequeño mundo. Pero ese día, por primera vez se acercó a la puerta y, con el sol cayendo en el horizonte, y salpicándole la cara de un suave color rojizo, tímidamente, la abrió.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Paradoja

Me dijeron hace tiempo que la vida hay que vivirla, porque, de lo contrario, no tendría nada que escribir. Me dijeron que no desistiera, y que fuera yo misma, pero fueron los primeros en no quererme así. Si ser valiente es un pecado, y no serlo, es inmoral, a la hipocresía del humano no busquemos el final. Pues quienes fueron los cobardes de no quererme siendo así, serán los que luego, cuando brille, vengan a mí.
Por eso hay que querer a quien te quiere como igual, sin reservas ni prejuicios, tan sólo siendo natural. Quienes te vieron invisible son los que valen la pena, y así comprendemos que el resto es del viento la veleta. Quienes cambian contigo, quienes que mejoran en tu honor, esos valen la pena, no aquellos que desearon tu condena.

Y si crees que avanzas a duras penas, y que el miedo te hará abandonar, recuerda que hubo alguien que te quiso como nadie, que te quiere y te querrá. Pues esos son los verdaderos amigos, los que, cuando creíste que no había nada en ti que valiera la pena, que tuviera sentido, en ti encontraron a una persona que alumbró sus caminos, y por eso, sólo por eso, entenderás que los hipócritas decían la verdad: que la vida hay que vivirla, que no hay que desistir, que sólo siguiendo tu camino serás capaz de alcanzar un fin.

Contigo

Con tu historia y tu guitarra, y tu ajetreada vida. Con la sombra del desconcertante devenir que se avecina. Con tus idas y venidas, con tu nervios y sonrisas. Con tus penas y alegrías lidiadas con valor. Con tu amor a la bondad y tu odio al odio. Con tu grandeza de espíritu. Con tantos años caminados, tantos, que sobreentiendo que eres mío. Con la intriga del futuro, con el comienzo de un turno… Será contigo, y sólo contigo, con quien me atreva a descubrir el mundo.

miércoles, 27 de agosto de 2014

El Eco del Silencio

A veces miro hacia el pasado con nostalgia. En mis recuerdos, todavía sigo siendo la misma niña de trenzas castañas que corría por aquel bosque bajo el sol de las tardes de verano. Pero, en cuanto me descubro a punto de traspasar la línea que separa la nostalgia de la tristeza, inmediatamente dejo de soñar despierta.
Y vuelvo a la realidad.
Ya no hay bosques bajo los cálidos atardeceres, y mis trenzas castañas van camino de desteñirse.
Sólo queda en mí el eco de lo que un día fue. Un eco ya apagado, silencioso y constante. El eco de las risas de mi amigo bajo la sombra de los pinos, del taconeo de mi hermana al desmontar de la bicicleta.
Todo es tan distinto ahora, aunque resulta tan extrañamente cercano... Esos momentos son los primeros y lentos acordes de una canción sin finalizar: te conmueven, te abren la puerta hacia lo que aguarda, y siempre los consideras los más hermosos.
Al hacerte mayor cambia el mundo, y con él, cambias tú. Dejas atrás los vaqueros holgados, y las mejillas sonrosadas de la infancia dan lugar a pómulos angulosos y empolvados. También dejas atrás las muñecas y las tiaras de plástico, incluso a amigos y lugares de juego.
Cambias tú y, contigo, cambia el mundo. Y un día te das cuenta de que ya no eres tan niña, de que comienzas a hacerte mujer; de que hay personas que quieres y sabes que no volverás a ver, y lugares que frecuentabas y por los que no te dejarás caer. 
Te sientes triste porque crees entender el futuro, y en él no hay cabida para la felicidad presente. Porque tus amigas se separan, ya no están contigo siempre. Porque tu amigo del alma y tú, de pronto, comenzáis a ser diferentes. Y te sientes sola, y con miedo a lo que se avecina. No concibes un futuro mejor que tu pasado.
Pero sí que lo hay. Habrá miles de historias que contar a tus nietos. Recordarás más allá de aquellas trenzas con lazos de color. Habrá gente que llegue, y sí, también echarás de menos a la gente que se fue. Pero no, no llores por ello, no llores porque el mañana será diferente a ese silencioso eco que escuchas en tu mente, fruto de los recuerdos que gritan y chillan en el vacío que han dejado. Sonríe, porque la vida te ha regalado momentos. Momentos tristes, momentos alegres... Momentos con los que estremecerse al hablar de ellos. 
El mundo no acaba, sólo cambia y continúa su camino. Y por consiguiente, también cambias tú. Y ese mundo no tiene por qué ser malo, sólo distinto. Tal vez llegue a ser mejor de lo que imaginas.
Aplasta el miedo a lo desconocido. Vive, ama, siente, ríe... Hoy o mañana, o incluso ambos. Escucha rock a todo volumen o escribe un poema entre lágrimas. Porque tú eres tú, y aunque cambies en lo externo, será la misma sonrisa la que se dibuje en tu rostro cada mañana, será la misma mirada la que observe su entorno, tal vez más curtida, más madura.
El eco se sieve del silencio para poder sonar. Pronto llenarás ese vacío que piensas que tienes. Rebosará de nuevas vivencias, de nuevas historias, de nuevas ilusiones con las que soñar. Tienes toda la vida por delante, y personas a las que conocerás, y momentos que recordar.
Pero, sobre todo, recuerda que aunque cambies, aunque el mundo parezca cambiar, tu canción seguirá sonando, ahí dentro, y latirá cada vez más fuerte en ese corazón que, pase lo que pase, siempre será tuyo... El mismo de aquella niña que corría bajo el sol aquellas tardes de verano, y la que un día decidió mirar hacia el cielo y se le ocurrió crecer.

lunes, 19 de mayo de 2014

Un café y una sonrisa

Tomemos un café y hagamos de nuestras bocas nuevas sonrisas, porque para algo estamos aquí, sentadas en la barra, la una frente a la otra.
Somos amigas desde que alcanza nuestra memoria. Al principio jugábamos a ser mayores; ahora, pretendemos creer que seguimos siendo niñas. Pero la infancia pasó, ya se esfumó, y con ellas las expectativas tan enormes del primer beso y la primera cita.
Hemos llorado juntas, hemos reído, y ahora, aquí, tomamos café y sonreímos recordando viejos tiempos: tiempos alejados de nuestras vidas de ahora, pero siempre presentes en ese espacio de la memoria destinado a lo entrañable. 
¿Recuerdas cuando te gustaba aquel chico? Dice ella sorbiendo lentamente la película de espuma. ¿Siempre tienes que hablar de lo mismo? Respondo yo mientras me ruborizo, escondida tras la taza. Y sí, siempre tiene que hablar de lo mismo, y no le reprocho nada. Porque ella fue la que se pasó horas al teléfono cuando aquel chico cortó conmigo, la que siempre me insistió en que no era buen tipo. A la que le contaba cada amor platónico y prohibido, cada niño que me sonreía, o quién era él, por el que sería capaz de dejar a un lado todos esos pensamientos de adolescente enamoradiza y lo daría todo.
Madurar, crecer juntas, conocernos, es lo más bonito de mi vida. Saber que la tengo a ella, aunque no estemos juntas siempre. Aunque todo lo que tengamos ahora no sea más que esto: tardes de cafés y unas cuantas sonrisas.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Enamoramientos

A veces nos enamoramos de quien no debemos. Otras, tal vez, por error. En ocasiones ni siquiera llegamos a decírselo a esa persona, puede que por temor a no ser correspondidos. Sin embargo, ¿y si al no decirlo estamos obstruyendo las arterias de la vida? ¿No deberíamos dejar fluir el destino que puede que nos corresponda? Aprobado el sentimiento, asaltemos al devenir con voz resonante; gritemos en su oído que queremos ser felices, al menos, por unos momentos. Porque el enamoramiento no es amar, ni mucho menos.
Es más un placebo que nos hace sentir dolor, obsesión, cariño y pasión exacerbados. Puede ser el inicio de un cuento de hadas, o de un final no muy lejano. El enamoramiento, en realidad, es propio de gente como nosotros. Pero no debemos olvidar que sólo es eso, pasión, nada más.
Ojalá los enamoramientos nos indicaran cuándo amamos de verdad.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Homenaje a los que faltan

Hoy, como otro cualquiera, es un buen día para homenajear todo el amor que nos dieron esas personas que ya no están junto a nosotros.
Ya sea por la llamada "ley de vida" o por la inoportuna "ley de Murphy", nuestra historia acabó dejando tras ella restos para conformar parte de una vida, y así mismo un vacío en nosotros imposible de volver a llenar.
Y es que, a fin de cuentas, cada persona es irreemplazable; puede que sus imperfecciones sean las que las hacen ser únicas, especiales, y retos para nosotros... Pues estar juntos, aguantarnos, mimarnos, querernos, es un gran reto, un reto del que a veces se desiste, y no se llega al final.
Después, están esas personas con las que nuestra historia parecía no tener fin, hasta que la eternidad las llamó a ellas y no a nosotros.
No hace falta una fecha o un momento en particular para decir esas palabras y, además, no lo hay. Pero es un hecho tan real como nosotros el haber querido a gente que ahora ya no está.
Dicen que nunca dejamos de querer... que, pese a los problemas y al daño, el ser humano perdona y olvida, y al final sólo queda en la memoria el dulce sabor de la calidez del trato mutuo.
Así que, lanzo este mensaje al aire, a todos, para que recordéis que hay personas a las que habéis querido y a las que, seguramente, nunca dejéis de querer. Aunque la eternidad y el orgullo estén por medio, ellas siempre serán parte de vuestra historia, de vuestra vida, y del corazón y del espíritu. Serán parte de vosotros mismos, y no podréis hacer menos que, al mirar atrás, una vez pasado el dolor, sonreír al ver sus miradas en vuestra memoria, y recordar que esas personas, esas gentes que ya no están con vosotros, fueron un día parte de vuestro todo...
Fueron las que realmente os hicieron felices.

lunes, 30 de septiembre de 2013

My guardian angel

Hay momentos en la vida en los que te sientes sola aún estando acompañada. En los que crees que no volverás a renacer, hagas lo que hagas.
Y entonces, como por arte de magia, llega la salvación, y un ángel te toca con su gracia. Vuelves a poder respirar, y sientes que no vale la pena llorar sobre tu almohada...
Todavía queda mucho por vivir, y mucho que compartir, porque no estás sola: nunca lo has estado. Siempre que ese ángel de la guarda esté presente, nunca lo estarás.
Porque, de eso se trata: de guardar la soledad bajo llave y no dejarla escapar; de que nos ayudemos mutuamente a... a aprender a vivir. Se trata de saber amar, de saber compartir. Y de soñar con que algún día, tal vez, lleguemos a saber ser felices.

jueves, 5 de septiembre de 2013

ÍNTIMOS AMIGOS

Los íntimos amigos son como hermanos con padres distintos. A diferencia de tus otros amigos, quienes, tal vez, puedan estar constantemente estudiando la forma de cómo decirte que te quieren cada día más, el íntimo amigo no lo necesita, porque sabe cómo hacértelo saber sin palabras; una mirada vasta para decirlo.
Los íntimos amigos se necesitan porque, realmente, se quieren. No es un amor de película, sino algo más arraigado en sus propios corazones. Es el sentimiento de tener a alguien al lado, un hombro en el que llorar, unas palabras de sosiego, o tal vez una mirada cómplice en un bosque de grandes pinos intentando mirarlos por encima del hombro.
Los íntimos amigos, por tanto, se quieren y se respetan, y se sienten tranquilos y aliviados al saber que su amistad es lo que es: desinteresada, leal, amable y un poco burlona, como debe ser.
Así que recuerda que tu íntimo amigo te adora,  aunque no sea de esa clase de gente que te lo recuerda mañana, tarde y noche. A fin de cuentas, son solo palabras. Él estará allí cuando lo necesites, y lo dejará todo por ti. Él te sonreirá cuando pases malos momentos, y te ayudará a superarlos. Y todo esto con tacto, con prudencia, y sin llamar la atención; será la mano que te ampare cuando creas que todo está perdido; en silencio, en la sombra, cuidará de ti. Será él también el que se ría contigo los buenos ratos, el que cotillee un poquito y el que te hable con franqueza. El que te pida permiso cuando intente utilizarte (que, por lo tanto, no se deberíamos hablar de utilización, sino de pedir un favor), aun sabiendo que lo tiene de sobra. El que al darle la mano te pregunte si de verdad se la merece, aunque sea consciente de que, si te lo pidiera, le darías el brazo o incluso el propio corazón… y también es el que sabe cuándo y cómo pedir ese tipo de favores. Y es también el que sabe cómo mantenerte al lado a lo largo del tiempo. El que, aunque no conozca absolutamente todos tus secretos vanos, conoce tu alma, y tu forma de ser. Por eso es el único que se puede tomar la libertad de hablarte sin tapujos y darte consejo sin pedirlo, porque es también el único que sabe cómo eres y qué quieres alcanzar. Y cuando vayas a enfadarte con él, a pensar que quiere cambiarte, recuerda que quizá lo único que quiera es que vuelvas al camino. O que cambies, sí, pero a mejor.
Los íntimos amigos tal vez tengan roces, tal vez se enfaden por nimiedades. Pero se perdonan, y olvidan al momento. Y realmente, el que perdona de esa forma, de verdad, es porque ama y quiere con toda su alma.
Así que, una amistad como esa, tan íntima y personal, merece la pena cultivarla y cuidarla. Porque pocos podemos decir que tengamos, aunque sea, un amigo así. Y yo me siento afortunada de tenerlo, realmente afortunada, porque hay personas que tal vez nunca conozcan el significado de una verdadera amistad, o que la tiren por la borda.
Hay personas que trastocan el significado, y creen que un íntimo amigo debe estar a tu lado por obligación, por compromiso. Pero lo cierto es que el íntimo amigo se queda por él mismo, porque no se siente obligado y, precisamente por eso, desea quedarse.
El íntimo amigo, a su vez, te alienta a hacer las cosas bien. Y te apoya a ti pase lo que pase, aunque luego, en privado, crea que no tienes razón y te ayude a comprender la situación. Pero nunca te deja solo, nunca te deja desarmado ni a la intemperie.
Es una relación un tanto difícil de definir, y poca gente da con su verdadero significado. Así que ahora pido que no os dejéis engañar: la amistad interesada realmente parece verdadera, pero no lo es. Cuando encontréis a alguien con quien compartir este sentimiento, estas sensaciones, no tendréis por qué actuar. Una amistad así empieza con un hola, pero no acaba porque paséis dos o tres días, o incluso un mes, sin hablaros. Porque tal vez necesiten su espacio. La íntima amistad es madura: ofrece respeto. Y aguanta sin queja las temporadas de exámenes, o peor aún: cuando se está enamorado.
 No te absorbe la vida, al contrario: te ayuda a vivirla como mereces, y te anima a reírte, y a solventar problemas y, en definitiva, a ser feliz.
Así que, hermano, gracias por todo lo anteriormente mencionado. Gracias por ser testigo de mi vida y ser el muro en el que me sostengo cuando creo que todo está perdido y no dejo de caer. Gracias por haber nacido, por estar dentro de mi destino; por haber sabido soportarme y, lo más grande de todo, por haber sabido cómo conocerme de verdad.

Enhorabuena a todos aquellos que tenéis un íntimo amigo, y mi más sincera admiración a quienes tenéis dos o más, porque un amigo es un tesoro, es un hermano… es lo más grande que el mundo nos puede ofrecer.

sábado, 27 de julio de 2013

La princesa y su corona

Bajo el espeso velo que la fortaleza creaba no había otra cosa más que dolor. El mundo había cambiado, y con él, ella. La soledad hacía mella en su más que agotada alma, que no podía dejar de emitir ese silencioso grito de guerra que nadie escuchaba salvo su espíritu, ya condenado de por vida a ser desconfiado.
Entonces,  cuando el grito fue audible más allá del silencio, todo cambió. Y todos se dieron cuenta de cómo era él, su príncipe, en realidad.
Ella todavía duda. Se siente presionada por un amor al que no está destinada; se siente apesadumbrada al no saber si dejarlo marchar, de una vez por todas, o de conservarlo en su memoria aun sabiendo que va a ser lo más doloroso a lo que se vaya a enfrentar nunca.
Es consciente de que jamás amará a nadie como lo ha amado a él. Pero él nunca la amó de verdad. Sólo fue un niño que necesitó de un bastón para levantarse frente a una sociedad juiciosa. Ella fue la princesa que lo convirtió en príncipe, y él el plebeyo que la destronó a ella, que se llevó su corona.
La princesa cree saber lo que le conviene. Intuye que lo más parecido a la redención de su alma es el olvido de su amor imposible: de ese hombre que creyó su salvavidas, y que finalmente la ahogó. Y está a punto de consentirse el capricho de abandonar el sabor amargo del adiós para sonreír de nuevo por ese mismo motivo. Pero eso sólo puede ocurrir de una manera.
Ya no es libre, pues desde el momento en el que comenzó a amarlo se subordinó a él, por eso ahora hará algo que cambiará el curso de las cosas.
La princesa ahoga un gemido al acercarse al balcón de su alcoba. Un intenso escalofrío de placer recorre sus miembros. Y al mirar al cielo, tan oscuro como su melena larga y espesa, dice adiós al mundo.
Y salta.
Comienza así su última metamorfosis. La primera ocurrió cuando su príncipe le robó su vida para obtener la de él. Esta segunda la convierte de nuevo en princesa. Tal vez una princesa dormida, una princesa herida… Pero en una princesa, como antes, como siempre lo fue hasta que lo conoció a él.
Aunque caiga desde la más alta torre del castillo y sepa que el impacto acabará con ella, no tiene miedo.
Es incluso feliz.
Porque, a fin de cuentas, ha recuperado su corona. Ahora ya es libre.


miércoles, 26 de junio de 2013

Humanidad

Nos concibieron para triunfar, para amar, para soñar. Nos crearon con el único propósito de que de forma libre alcanzásemos la felicidad. Somos ideales, somos fuerza. Somos un destino que alcanzar al caminar. Somos el arte, la pintura, la danza y la pasión; la belleza que hace mella en esta increíble creación que nos acoge. Somos la espera, somos el silencio, pero también somos la canción que mueve el mundo. 
Somos únicos, irrepetibles, completos, perfectos, indestructibles en el tiempo.
Somos la humanidad.

jueves, 6 de junio de 2013

Vive



EL LIBRO DE LOS PORTALES




TÍTULO: El Libro de los Portales

AUTOR: Laura Gallego García

GÉNERO: Fantasía

NÚMERO DE PÁGINAS: 491

EDITORIAL: Minotauro

SINOPSIS CONTRAPORTADA:
Los pintores de la Academia de los Portales son los únicos que saben cómo dibujar los extraordinarios portales de viaje que constituyen la red de comunicación y transporte más importante de Darusia. Sus rígidas normas y su exhaustiva formación garantizan una impecable profesionalidad y perfección técnica en todos sus trabajos. Cuando Tabit, estudiante de último año en la Academia, recibe el encargo de pintar un portal para un humilde campesino, no imagina que está a punto de verse involucrado en una trama de intrigas y secretos que podría sacudir los mismos cimientos de la institución.

OPINIÓN PERSONAL:
Me ha gustado, sobre todo, que el mundo y la historia parecían tener sentido en conjunto. También me ha parecido espléndido que la autora se haya atrevido a realizar personajes diferentes a con los que había trabajado anteriormente. Sin duda, es una buena novela de aventuras y fantasía.
Un fallo que he visto en la novela ha sido, tal vez, que a veces la trama parece ir un poco deprisa, sobre todo en el final (que no pienso destripar). Sin embargo, cuando acabé de leerlo no pude evitar quedarme con un buen sabor de boca, así que, ¡felicidades, Laura! Has conseguido escribir otro libro espectacular.

CURIOSIDADES:
Aquí tenéis el trailer del libro, ¡disfrutadlo!
http://www.youtube.com/watch?v=iqPi9jZu7V0



miércoles, 17 de abril de 2013

Amor, Amor

En honor a mi profesora de latín, que este mes celebra sus bodas de plata, he aquí un texto muy simple sobre el amor. Espero que os guste.

Hubo una vez, en un reino muy lejano, una preciosa princesa de largos cabellos de oro a la que un gallardo caballero desposó. Tal vez quisiera el azar del destino, o el destino hecho azar, que el muchacho se decidiera a pedir su mano por la indecisión de otro joven.Y es que el amor es el sentimiento que mejor se disfraza, que mejor sabe mentir. El amor es como un velo que nubla nuestros sentidos, hasta tal punto de aparentar no existir. Mas, cuando otro corazón intenta adentrarse en el del amado, los sentidos comienzan a reaccionar y te hacen comprender que debes afrontar retos y dificultades, incluso miedos y vergüenzas, para llevar a cabo tu objetivo, que no es otro que el de pasar el resto de una vida junto a tu otra mitad.El hada madrina de la princesa quiso advertir a la muchacha de lo que estaba por venir:“A veces es difícil convivir con el ser amado, pero la gente dice, o suele afirmar, que de no ser por el amor no se conseguiría una armonía entre esos dos espíritus, ni se aguantarían reacciones o personalidades que jamás hubieses imaginado que casarían contigo. Aunque, cuando se trata de la persona a la que quieres, no te importa nada. Es él. ¿Y qué más da? Sois así, y así os queréis, por igual.Es difícil encontrar a tu mitad, así que, cuando topes con ella… ¡no la sueltes! Quiérela, ámala, y consérvala como el tesoro más valioso que puedas llegar a tener, porque eso es lo que es. Es la persona más especial de tu vida… es el regalo que te ha querido dar el destino. Es la fusión de dos espíritus… algo que pocos pueden afirmar haber vivido. Es la experiencia más absoluta, más personal y más trascendental de uno mismo: querer a alguien y por él, a su vez, sentirse querido.”Por eso, cuando la princesa y el caballero contrajeron matrimonio, supieron que, a pesar de las dificultades que tuvieran que afrontar, lo soportarían sólo con la firmeza que el amor les transmitiría.La princesa y el caballero siguen viviendo en armonía, y se aman igual o más, incluso, que el primer día. Aunque el sufrimiento en la vida sea constante, saben que se amortigua con su amor: un amor infinito que se profesaron desde una tarde soleada en la que sus ojos se encontraron e intercambiaron palabras… unas palabras que, aunque no lo supieran entonces, fueron los primeros versos de un cantar que todavía siguen piando los pájaros del tiempo, la fortuna, y la vida.